Reconceptualización de la Justicia: Sentando las Bases para un Mundo con Igualdad de Género
Una declaración de la Comunidad Internacional Bahá'í a la 70ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer
Ninguna luz puede compararse con la luz de la justicia. El establecimiento del orden en el mundo y
la tranquilidad de las naciones dependen de ella.
~ Escritos sagrados bahá'ís
Todo individuo anhela vivir en una sociedad justa, en la que la dignidad inherente a todos se realice y se respete plenamente. En el corazón de tanta agitación que sacude hoy día al mundo se encuentran las cuestiones de la justicia y las condiciones de injusticia que padecen innumerables personas. Un número creciente de personas, de todo tipo de orígenes, expresan su frustración por el hecho de que algunos se benefician injustamente a expensas de otros, porque las reglas se aplican de manera inconsistente y arbitraria, y porque que “el sistema está manipulado” y no es digno de confianza. Nunca ha sido más evidente que la búsqueda de la justicia y el compromiso con sus principios son fundamentales para la estabilidad, la cohesión y el progreso de la sociedad.
Las mujeres han sufrido durante mucho tiempo numerosas formas de injusticia como resultado del prejuicio basado en género, desde la discriminación laboral y el abuso doméstico hasta la explotación económica y la exclusión en espacios de liderazgo, entre muchos otros ejemplos. Por ello, el enfoque de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de este año, centrado en garantizar y fortalecer el acceso a la justicia para todas las mujeres y niñas, sigue siendo una prioridad acuciante. Los avances hacia este fin incluyen avances específicos, a menudo técnicos, en áreas como las mencionadas en el tema prioritario de la Comisión o en la recomendación general de la CEDAW sobre el tema. Muchos países, por ejemplo, han introducido o fortalecido leyes que penalizan la violencia doméstica y brindan protección a las sobrevivientes. Se ha generado un impulso para la derogación de políticas discriminatorias en áreas como la participación en la fuerza laboral, el emprendimiento, la herencia y la tenencia de la tierra. El número de mujeres en funciones judiciales ha aumentado de forma constante tanto en los tribunales internacionales como en los nacionales.
Lamentablemente, todos los avances logrados han sido inconsistentes en cuanto a su alcance e implementación, y hoy en día se encuentran bajo una amenaza creciente en todo el mundo. Muchos avances también han sido principalmente de naturaleza legislativa y, por lo tanto, necesitan traducirse en mejoras tangibles en las realidades vividas por mujeres y niñas. Después de todo, la justicia no se limita únicamente al sistema judicial, y la legislación, por bien concebida que esté, resulta tan beneficiosa como las medidas que se implementen para hacerla efectiva. La experiencia ha demostrado que si las personas no se comprometen personalmente con los principios de justicia e igualdad de género, las leyes destinadas a defenderlos corren continuamente el peligro de ser subvertidas o ignoradas. El cambio es necesario a nivel de cada corazón y mente, así como dentro de la cultura colectiva de cualquier población. La tarea fundamental que tiene ante sí la Comisión, por tanto, es tan amplia como profunda: la construcción de sociedades justas, que son imparciales y equitativas para todos, independientemente del género o de cualquier otra característica.
Avanzar hacia esa visión involucra a las instituciones judiciales formales, pero también a las comunidades locales y a las personas a título individual, que trabajan para fomentar relaciones justas en su entorno inmediato. El movimiento en esta dirección no solo abarca las teorías convencionales de la justicia, sino que también engloba concepciones más amplias que promueven la sanación y la restauración de la cohesión social; por ejemplo, la justicia como medio para determinar la verdad de determinadas circunstancias mediante una evaluación imparcial, o la justicia como la libertad de una comunidad para concebir y seguir su propio camino de desarrollo. En última instancia, lo que se requerirá es una profunda reconceptualización de lo que es la justicia y de cómo funciona una sociedad justa. Si bien una cosa es reconocer el valor de la justicia en principio, otra muy distinta es integrarlo de pleno en la conducta personal; y un reto aún mayor es remodelar las normas y las instituciones sociales para que le otorguen una expresión colectiva efectiva.
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Aprender cómo se pueden construir sociedades justas en cada región y localidad es una preocupación central de la comunidad bahá'í a nivel mundial. Con ese fin, una iniciativa de inspiración bahá'í en Brasil ha reunido a cientos de participantes —muchos de ellos centrados en asuntos de igualdad de género y derechos humanos— provenientes de la academia, el gobierno municipal, la sociedad civil y las comunidades religiosas para explorar cómo se pueden profundizar y ampliar las concepciones de justicia para promover de manera más efectiva los objetivos de igualdad, unidad y paz.
Estructurada como una serie continua de debates en torno al tema “Construyendo una perspectiva para una sociedad más justa”, la iniciativa reconoce que una transformación social genuina exige una exploración profunda de los valores subyacentes que fomentan o dificultan la expresión de la justicia. Los participantes reiteran sistemáticamente que cualidades como la cooperación, el cuidado mutuo y la unidad en la diversidad son herramientas indispensables para abordar injusticias estructurales como la desigualdad, el racismo y el sexismo.
Estos foros también examinan cómo las tendencias sociales prevalecientes —como el consumo excesivo, la autogratificación y la competencia— pueden perpetuar las divisiones y obstaculizar el progreso colectivo genuino. Al evaluar críticamente dichas tendencias y los valores que las sustentan, los participantes a menudo han desarrollado nuevas perspectivas sobre ideas comunes que dan forma a las relaciones sociales; por ejemplo, cómo la dignidad humana se extiende más allá de los derechos individuales para abarcar la responsabilidad colectiva y la interconexión. Un pasaje de los materiales de discusión explica: “La verdadera dignidad no puede materializarse plenamente en el aislamiento, sino mediante la participación significativa en la comunidad, donde cada individuo aporta y se beneficia del bienestar colectivo”.
Una preocupación central de la iniciativa ha sido asegurar que la exploración conceptual esté estrechamente vinculada a la acción tangible y al surgimiento de nuevos patrones de comportamiento, particularmente en la forma en que se promueve la justicia misma. El esfuerzo se inició con la observación de que, si bien numerosas iniciativas en Brasil buscan promover objetivos de justicia social, las estructuras convencionales de participación a menudo fomentan la competencia entre las organizaciones por el espacio, la prominencia y los recursos. En respuesta, los organizadores estructuraron los foros con el fin de ayudar a los participantes a alejarse de los patrones de pensamiento y conducta que suelen dividirlos, para centrarse, en cambio, en el propósito más profundo que inspira todo su trabajo: la construcción de sociedades justas.
El resultado ha sido una mayor claridad y concentración en torno a los objetivos de los participantes, y lazos más estrechos de apoyo y asistencia mutuos entre ellos. “Lo que cambia específicamente en mi trabajo es una mayor claridad sobre la necesidad de crear espacios de diálogo y cooperación”, observó un participante de la serie. “Esto no sólo facilita la consecución de objetivos comunes, sino que también nos permite alinear el lenguaje, adoptar estrategias compartidas y brindarnos apoyo mutuo para lograr avances efectivos en materia de derechos”.
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Los avances que la iniciativa “Una Sociedad más Justa” ha podido lograr, tanto en términos de procesos más eficientes como de resultados más efectivos, proporcionan un modelo que podría adaptarse creativamente al escenario internacional. La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer podría, por ejemplo, convocar espacios similares dedicados a una exploración profunda y sostenida de los fundamentos de la justicia y sus efectos sobre las mujeres y las niñas, así como de sus contribuciones. Podría reunir a un amplio abanico de partes interesadas de forma que se minimice la competencia, se reste importancia a la afiliación institucional, se promueva el compromiso compartido con los principios morales, se construya una unidad de visión y se fomente la acción colaborativa. Y mediante la adopción de estas medidas, podría aportar información clave a otras iniciativas que reconocen la necesidad imperiosa de una reforma creativa en el sistema multilateral, como la Iniciativa ONU80 y el proceso de revitalización de la propia Comisión.
Es una lamentable realidad que las corrientes sociales en todo el mundo revelan hoy una creciente disposición a prescindir de cualidades como la justicia, la equidad, la veracidad y la integridad en favor del interés propio o de la lucha por el poder. Los argumentos contra esos principios fundamentales, incluida la propia igualdad de género, están resurgiendo y se manifiestan con una agresividad creciente en diversos niveles del discurso público. Sin embargo, la agitación y la confusión, la ira y la indiferencia, la ruptura y el desacuerdo que también se han observado en muchos lados demuestran claramente que las cualidades altruistas no pueden dejarse de lado indefinidamente; de hecho, son la base indispensable para sociedades estables. Un orden social cimentado en la justicia —reflejado en políticas y leyes, en cultura y práctica— es, en última instancia, aquel que beneficia a todos sus miembros: mujeres y hombres, niñas y niños. Por lo tanto, reimaginar y fortalecer las bases sociales de la justicia es una necesidad urgente para todos por igual. Que todos aquellos que apoyan el principio de la igualdad de género, ya sea dentro del marco de la Comisión o fuera de él, se levanten para impulsar esta obra vital.
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- Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Recomendación general núm. 33 sobre el acceso de las mujeres a la justicia, https://digitallibrary.un.org/record/807253?ln=en&v=pdf
- Para más información, véase “Iniciativa nacional armoniza diversas perspectivas sobre la justicia social”, https://news.bahai.org/story/1790/brazil-national-initiative-harmonizes-...
- En marzo de 2025, el Secretario General de las Naciones Unidas lanzó la Iniciativa ONU80 para transformar el modo en que funciona la ONU: identificando eficiencias, revisando cómo se implementan los mandatos y examinando posibles cambios estructurales y realineamiento de programas dentro del sistema de las Naciones Unidas.